Gamarra:La Victoria empresarial

Escribe: Pamela Palacios

También conocida como la Taiwán peruana, Gamarra, este conglomerado de más de veinte manzanas, es el principal del sector textil y confecciones del Perú. Pero, ¿por qué tres de cada cuatro peruanos prefiere comprar en este barrio de la Victoria, cuya pinta de mercado mayorista no impide que más de la mitad de su clientela sean consumidores finales?

Sus primeros talleres y fábricas aparecieron en la década de los años cincuenta, cuando la mayoría de los dueños de las telas y de los talleres eran inmigrantes árabes y judíos. “Los operarios de entonces eran peruanos del interior del país que, una vez que aprendieron del negocio, decidieron arriesgar e invertir sus propios recursos”, narra Juan Infante, director de la revista online Gamarra, líder de la Coordinadora de Empresarios de Gamarra y reconocido como uno de los tres peruanos líderes del próximo milenio por la Revista Time y la cadena CNN.

Pero fue a inicios de los años setenta, que unos jóvenes empresarios peruanos decidieron invertir en la construcción de pequeñas galerías comerciales en el Jirón Prolongación Gamarra, en La Victoria, una zona donde funcionaban bares, restaurantes, hostales y hasta prostíbulos, según recuerda el empresario textil y dueño de la empresa de confección Intinellas, Víctor Izquierdo.

La autoría de los orígenes peruanos de este emporio se disputa entre los hermanos Pedro y Nemesio Guizado, Vicente Díaz Arce, Alberto Venero, Alcibíades Torrejón, y Leonardo Salinas. En esa época, la competencia estaba concentrada en unas calles cercanas entre sí, en los alrededores del Mercado Mayorista de La Parada.

Conforme a las investigaciones de Proexpansión, hoy existen en Gamarra 16,609 negocios y 45,235 trabajadores. Se sabe además que este emporio textil y de confección cuenta con 122 galerías, que mueven entre US$ 500 y US$ 800 millones al año. Se estima que en los últimos ocho años, en Gamarra, se ha invertido alrededor de US$ 500 millones entre edificios, maquinaria textil y tecnología para la confección.

Por otro lado, el sector inmobiliario se ha convertido en un gran negocio para los dueños de los locales en Gamarra. El metro cuadrado de un local, con puerta a la calle, está valorizado en US$ 20 mil. Y si nos referimos a un local ubicado en el interior de una galería o en un segundo piso, el metro cuadrado cuesta US$ 13,500. El alquiler de un local, con puerta a la calle, de aproximadamente 10 metros cuadrados, cuesta US$ 36,000 al año, mientras que un local del mismo metraje, al interior de una galería, cuesta al año US$ 12 mil en el mismo periodo. Los precios son tan caros que la mayor parte de la demanda es por locales pequeños. Como muestra del ingenio peruano, luego de un paseo por el jirón, podremos darnos cuenta de cómo una sola tienda ha sido dividida en varios puestos para alquilar cada uno entre US$ 1,000 y US$ 2,000 mensuales.

Pero si bien el gasto por alquiler es significativo, la alta facturación de los negocios de Gamarra lo permite. Un puesto de seis metros cuadrados llega a facturar S/. 30 mil mensuales. Cabe mencionar que en una tienda trabajan entre una a tres personas, que generalmente son familiares o paisanos de los dueños.

Gamarra recibe diariamente a 100 mil compradores, mientras que durante la campaña navideña el lugar puede albergar hasta 600 mil personas. El 60% de sus clientes son consumidores finales, el 27% corresponde a empresas comercializadoras, un 11% a empresas manufactureras y, en menor medida, empresas de servicios, subcontratantes y el Estado.

Uno de los grandes pendientes de Gamarra y un factor importante para consolidar cualquier conglomerado, es la conformación de una administración centralizada que haga que se respete los códigos de conducta, que regule los distintos establecimientos que operan en el gigantesco emporio y que contribuya con las relaciones entre los integrantes del mismo. Según Prompyme, sólo el 5% de los empresarios de este emporio pertenece a una asociación gremial. Esto debido a que no han tomado conciencia de las ventajas que dan los mismos. El día que los miembros de Gamarra logren establecer mayores relaciones comerciales y de confianza, no habrá emporio textil de ninguna parte del mundo que les haga sombra.

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